Viví recientemente mi primera experiencia de Pesaj, la cena pascual judía. No fue solo un encuentro cultural o religioso, sino una ventana viva hacia la escena que ha marcado la historia de la humanidad. Por primera vez, comprendí con mayor claridad lo que ocurrió aquella noche en la que Jesucristo se sentó a la mesa con sus discípulos antes de su pasión. El pueblo judío lleva más de tres mil años celebrando Pesaj, la conmemoración de la liberación de Egipto narrada en el libro del Éxodo. Es una cena profundamente simbólica: cada alimento cuenta una historia, cada gesto recuerda la esclavitud y la libertad. Entre esos elementos está el matzá, el pan ácimo, sin levadura, que evoca la prisa con la que los hebreos salieron de Egipto, sin tiempo para que el pan fermentara. Esa misma cena, con sus oraciones, bendiciones y símbolos, fue celebrada también por Jesús. No improvisó un rito nuevo: asumió una tradición milenaria. Pero en el corazón de esa tradición introdujo algo radicalmente nu...
¡Acompáñame a recorrer nuestro tiempo con sentido crítico y positivo! Mercedes Malavé