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Mostrando las entradas con la etiqueta Hannah Arendt

De infiernos y paraísos

Después de Cristo, la teología emplea el lenguaje filosófico y no viceversa. Lo contrario sería, a primera vista, ejercicio de ingenuidad o superstición. Sin embargo, la filosofía moderna parece no tener otra finalidad que remplazar a la teología. Sepultaron a la metafísica y hoy carecen de asideros conceptuales sólidos. Comenzaron por divinizar a la razón e instauraron el primer monoteísmo antropomórfico. De ahí a aquí, filósofos pretenden socavar la teología siguiendo el método ilustrado. Las consecuencias las vemos marcadas en conductas y discursos políticos. 

El espejismo del personalismo

Quizás Hannah Arendt sea la filósofa que más haya estudiado la gestación del totalitarismo de Estado. Uno de los conceptos básicos que utiliza para explicar este fenómeno es el de "masa o multitud", que no es otra que cosa que un número creciente de ciudadanos que no se integran en ninguna organización en pro del interés común, ya sean partidos políticos, organizaciones municipales, parroquiales, profesionales, sindicatos, gremios, etc. A esto contribuye el discurso de la antipolítica del que últimamente se habla bastante porque fue el que nos llevó –como nación– a creer en Chávez, un líder militar. Por eso, quisiera centrarme más bien en cómo los partidos políticos también pueden contribuir a esta masificación del individuo.