La muerte de Víctor Hugo Quero Navas -y el calvario de su madre Carmen Teresa-, no es un episodio aislado en nuestro drama nacional; así como tampoco se trata de un caso atribuible a un conjunto de funcionarios irresponsables. Es una historia que destapa, una vez más, la vergonzosa situación de nuestro estado de justicia donde evidenciamos la renuncia del Estado a cumplir con los principios más elementales -y constitucionales- de humanidad, justicia, protección y garantía de derechos fundamentales. Realidad que nos obliga a mirar más allá de un expediente o de una coyuntura política. Porque, como lo han resaltado distintos comentarios en las redes sociales, aunque este caso tenga una dimensión política, Quero padeció la realidad que viven miles de presos comunes en Venezuela: personas pobres, ignoradas, invisibles, sin voz, sin recursos legales, víctimas de un sistema donde las garantías constitucionales y los derechos humanos dejaron de existir hace mucho tiempo (una...
¡Acompáñame a recorrer nuestro tiempo con sentido crítico y positivo! Mercedes Malavé