No dudo en afirmar que la pandemia es una tragedia de dimensiones fácilmente comparables al deslave de Vargas. La investigadora Carlota Pérez (USB) hablaba de dos deslaves en el siglo XXI: uno geográfico (Vargas) y uno económico (la ruina de PDVSA). Hoy podemos añadir un tercer deslave humanitario-sanitario, donde miles de personas agonizan asfixiadas por falta de atención, monitoreo continuo, tratamientos y terapias adecuadas. Un paciente COVID-19 con criterios de hospitalización es un enfermo que no puede valerse por sí mismo para nada (ni para necesidades fisiológicas). Si a eso le sumas el aislamiento de los familiares por el contagio, tenemos que la carga para el personal sanitario es desmedida. Un enfermo COVID-19 puede ahogarse en cualquier momento; de un instante a otro puede requerir mayor carga de oxígeno o un ingreso a UCI. El monitoreo debe ser ininterrumpido y por eso es tan importante la rotación del personal. Se requiere el triple o el cuádruple de lo habitual. El Papa F...
¡Acompáñame a recorrer nuestro tiempo con sentido crítico y positivo! Mercedes Malavé