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Nuestra motivación originaria

Dice Gutenberg Martínez que “la motivación originaria es, sigue siendo, nítida: la insatisfacción espiritual que resuena en el fondo de la conciencia humana ante la saturación de propuestas meramente materialistas que conducen a la deshumanización. Una insatisfacción que mueve a la reacción ante la injusticia social, pero también frente a la pretensión de reducir la grandeza de la condición humana en un destino mediocre, carente de trascendencia. La identidad socialcristiana se construye alrededor de una certeza y una voluntad: la certeza de que existe alternativa al individualismo, al egoísmo, al utilitarismo y, en definitiva, a la mediocridad; la voluntad de crear espacios para la presencia, la participación, la militancia y la influencia de los socialcristianos en la vida pública y en el escenario político”. 

¿Por qué milito en un partido político?

Para no caer en romanticismos ni demagogias habría que dar una respuesta apegada a la definición, con el riesgo de resultar chocante a la que parece ser la mentalidad dominante contemporánea: Milito en un partido político porque aspiro al poder público. De hecho, la definición de Giovanni Sartori es precisa al respecto: un partido es “cualquier grupo político que se presenta a elecciones y que puede colocar mediante ellas a sus candidatos en puestos públicos”.