La muerte de Víctor Hugo Quero Navas -y el calvario de su madre Carmen Teresa-, no es un episodio aislado en nuestro drama nacional; así como tampoco se trata de un caso atribuible a un conjunto de funcionarios irresponsables. Es una historia que destapa, una vez más, la vergonzosa situación de nuestro estado de justicia donde evidenciamos la renuncia del Estado a cumplir con los principios más elementales -y constitucionales- de humanidad, justicia, protección y garantía de derechos fundamentales. Realidad que nos obliga a mirar más allá de un expediente o de una coyuntura política. Porque, como lo han resaltado distintos comentarios en las redes sociales, aunque este caso tenga una dimensión política, Quero padeció la realidad que viven miles de presos comunes en Venezuela: personas pobres, ignoradas, invisibles, sin voz, sin recursos legales, víctimas de un sistema donde las garantías constitucionales y los derechos humanos dejaron de existir hace mucho tiempo (una...
Para mí, en política es mucho más importante la distinción de profesional que la ideológica. Se puede ser de izquierdas o de derechas sin ejercer la política con profesionalismo, y también se puede discrepar profundamente en ideas y, aun así, actuar con rigor, responsabilidad y sentido de Estado. La vocación política no debería medirse solo por convicciones, sino por la capacidad de convertirlas en decisiones que produzcan resultados reales, sostenibles y beneficiosos para la sociedad. Dos pensadores explicaron con especial claridad en qué consiste esta profesión. El primero fue Max Weber, quien en su célebre ensayo La política como vocación distinguió entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. La primera se refiere a actuar guiado por principios absolutos, sin considerar necesariamente las consecuencias. La segunda, en cambio, obliga al político a hacerse cargo de los efectos reales de sus decisiones, incluso cuando estas implican costos o contradicciones. Pa...