#LenguajeYPoder El debate sobre las finanzas públicas venezolanas suele concentrarse en los ingresos petroleros. Aunque las cifras oficiales siguen siendo poco transparentes, existe una idea aproximada de su magnitud y de su destino. En medio de una profunda crisis social, es razonable suponer que una parte significativa de esos recursos se orienta a cubrir lo que el gobierno denomina “deuda social”. Pero la verdadera discusión hoy no está allí, sino en los ingresos no petroleros. Cada vez más, el Estado venezolano depende de la recaudación tributaria interna. El peso de los impuestos, tasas y contribuciones se ha convertido en el eje de las finanzas públicas. En ese contexto, la actuación del Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria (SENIAT) no solo ha generado cuestionamientos desde el punto de vista del derecho tributario, sino también —y sobre todo— en la forma en que se ejercen las fiscalizaciones. Las multas desproporcionadas por incumplimientos meram...
#LenguajeYPoder Vivimos en una época marcada por una profunda distorsión del lenguaje, donde las palabras han dejado de ser vehículos de verdad para convertirse, con frecuencia, en instrumento del poder. Tal como advertía el filósofo alemán, Josef Pieper, el discurso público puede ser “ envenenado” cuando el lenguaje se desvincula de su propósito esencial: comunicar la realidad. Esta ruptura no es un problema meramente semántico, interpretativo o subjetivo, sino una forma de corrupción espiritual que afecta la vida social y política. El lenguaje, las palabras, poseen una dignidad intrínseca pues hacen posible la relación con la verdad y, en la verdad, con los demás. Cuando se utilizan las palabras para manipular, desinformar, persuadir sin fundamento o imponer narrativas interesadas, se degrada tanto al emisor como al receptor. En este contexto, Alfonso López Quintás distingue con claridad entre “ convencer” y “ vencer”: convencer implica apelar a la razón y respetar la libertad...