Nuestro debate político suele plantearse en términos absolutos: o ruptura total (fin de un ciclo para comenzar uno totalmente nuevo), o continuidad maquillada (normalización, continuismo). Pero la experiencia histórica nos muestra, una y otra vez, que se trata de un falso dilema. El “Socialismo del siglo XXI” presenta límites estructurales evidentes: concentración de poder, destrucción institucional, colapso productivo y dependencia externa sobre la economía y la política. Un modelo que genera faltas constitucionales graves, empobrecimiento sostenido y corrupción de las instituciones. A largo plazo es inviable, por eso, no se trata de “corregirlo”, sino de superarlo. Pero superar un sistema político no implica excluir a quienes formaron parte de él. La historia nos ofrece una lección valiosa en la transición de Checoslovaquia (1989). Václav Havel, crítico implacable del régimen comunista, sostenía que aquel sistema era “incapaz de reformarse”, “estructuralmente inviable” “no susceptib...
Hace seis meses tuve la suerte de participar en un foro con jóvenes políticos nicaragüenses que apuestan a la vía electoral y a convocar la unidad nacional para salir del régimen de Daniel Ortega. Hoy esos jóvenes están detenidos en vista de que su trabajo político ha crecido y se acercan las elecciones presidenciales. «La dictadura que hoy pretende juzgarme —dice Max Jerez— ha traicionado la patria poniendo sus intereses familiares y económicos por encima de la vida, la libertad y el progreso de todos y cada uno de los nicaragüenses. Con mi frente en alto puedo decir que amo a mi patria y que como joven no me arrepiento ni me avergüenzo de haber sostenido que nuestra lucha por la libertad debe ser cívica y pacífica. En este año electoral 2021, Ortega sabe que tiene los días contados, y que aún con todas las reglas a su favor la voluntad del pueblo expresada masivamente a través del voto es incontrolable. Por eso trata de alejarnos de esta posibilidad histórica de c...