#LenguajeYPoder Vivimos en una época marcada por una profunda distorsión del lenguaje, donde las palabras han dejado de ser vehículos de verdad para convertirse, con frecuencia, en instrumento del poder. Tal como advertía el filósofo alemán, Josef Pieper, el discurso público puede ser “ envenenado” cuando el lenguaje se desvincula de su propósito esencial: comunicar la realidad. Esta ruptura no es un problema meramente semántico, interpretativo o subjetivo, sino una forma de corrupción espiritual que afecta la vida social y política. El lenguaje, las palabras, poseen una dignidad intrínseca pues hacen posible la relación con la verdad y, en la verdad, con los demás. Cuando se utilizan las palabras para manipular, desinformar, persuadir sin fundamento o imponer narrativas interesadas, se degrada tanto al emisor como al receptor. En este contexto, Alfonso López Quintás distingue con claridad entre “ convencer” y “ vencer”: convencer implica apelar a la razón y respetar la libertad...
#LenguajeYPoder La mal llamada Ley Constitucional contra el Odio por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia , aprobada en 2017 por la asamblea nacional constituyente, ha sido objeto de numerosas críticas desde el punto de vista jurídico y constitucional. De hecho, una revisión comparada con el Código Penal venezolano permite advertir que muchos de los delitos que esta norma pretende sancionar ya se encontraban previamente tipificados en nuestra legislación penal. Conductas como la instigación pública, la difamación, la injuria o la promoción de hostilidad entre personas o grupos estaban contempladas en el Código Penal, dentro de un sistema de sanciones que procuraba mantener cierta proporcionalidad entre el hecho punible y la pena aplicable. Por tanto, la novedad introducida por la ley contra el odio no radica en la creación de nuevos tipos penales, sino en el incremento desproporcionado de las penas, y en la ampliación del margen de intervención del Estado. Mientras el Código ...