Para mí, en política es mucho más importante la distinción de profesional que la ideológica. Se puede ser de izquierdas o de derechas sin ejercer la política con profesionalismo, y también se puede discrepar profundamente en ideas y, aun así, actuar con rigor, responsabilidad y sentido de Estado. La vocación política no debería medirse solo por convicciones, sino por la capacidad de convertirlas en decisiones que produzcan resultados reales, sostenibles y beneficiosos para la sociedad. Dos pensadores explicaron con especial claridad en qué consiste esta profesión. El primero fue Max Weber, quien en su célebre ensayo La política como vocación distinguió entre la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad. La primera se refiere a actuar guiado por principios absolutos, sin considerar necesariamente las consecuencias. La segunda, en cambio, obliga al político a hacerse cargo de los efectos reales de sus decisiones, incluso cuando estas implican costos o contradicciones. Pa...
La justicia y la judicialización son conceptos que, aunque relacionados, tienen alcances profundamente distintos. Cuando clamamos por justicia en un sistema político, muchas veces nos referimos, en realidad, a una de sus expresiones más visibles: que los corruptos, los asesinos y los violadores de derechos humanos paguen por sus actos. Esto, sin duda, es necesario. Pero pertenece al ámbito de lo judicial: a procesos que competen al poder judicial y, en algunos casos, a instancias internacionales. Sin embargo, el concepto de justicia va mucho más allá. En política, la justicia implica la construcción de un sistema completo que garantice el cumplimiento de principios fundamentales: igualdad ante la ley, alternabilidad en el poder, legalidad, y más allá, un sistema económico justo. No se trata solo de castigar a quienes han cometido injusticias, sino de construir un entorno donde todos sean realmente iguales ante la ley y puedan desarrollarse en libertad. Venezuela necesita recuperar prec...