lunes 13 de octubre de 2014 12:00 AM El siguiente relato es del filósofo existencialista Soren Kierkegaard: Érase una vez un circo, en Dinamarca, que se incendió. El director mandó al payaso, que ya estaba listo para la función, al pueblo cercano en busca de ayuda ante el peligro inminente de que las llamas alcanzasen la ciudad, a través de los campos secos ya cosechados. El payaso corrió a la aldea y pidió ayuda a los habitantes, pero éstos interpretaron su súplica como un excelente truco publicitario para atraer público al espectáculo. Y lo aplaudían, y se reían de él. Mientras más se lamentaba el payaso, e insistía en que no era una simulación sino algo muy serio, los ciudadanos lloraban de la risa al ver cómo interpretaba su papel de maravilla. Hasta que el incendio llegó a aquel pueblo, y ya era demasiado tarde para cualquier ayuda.
¡Acompáñame a recorrer nuestro tiempo con sentido crítico y positivo! Mercedes Malavé