En medio de clamores de júbilo y derrota por el Mundial Brasil 2014, nos llega la sorprendente carta testimonial del mentor y ejecutor económico del chavismo, el revolucionario radical Jorge Giordani. Confieso que, como no soy economista, leí la carta como venezolana, testigo del tiempo histórico en el que me tocó vivir, con la apertura y el respeto que merece toda confesión que se hace desde la conciencia. Pienso que Giordani arremetió contra Maduro en un acto de libertad senil, como lo dice al final de su carta, y de plena convicción ideológica, pues comunista que se respeta se enfrenta al poder instituido. Esto es así porque el comunismo enseña a adversar, no a gobernar. Sin embargo, es una lástima que a sus tantos años de edad, Giordani no pueda apelar a una instancia de poder independiente para ejercer sus denuncias y hacer justicia. Ahorcado en su propia soga cometió un suicidio político más dentro de las filas del chavismo.