Marginados, excluidos y desechados de esta pseudo-revolución de amor y patria, han sido los enfermos, los pacientes, los venezolanos que sufren de cualquier enfermedad o dolencia física. No hay insumos médicos, no hay vacunas, no hay camas en los hospitales, no hay quirófanos suficientes, no hay anestesia, no hay medicinas, no hay investigación, no hay equipos para hacer diagnósticos ni aplicar tratamientos, no hay agua, no hay luz, no hay seguridad... Pero, sobre todo, no hay nadie en el Poder con el mínimo de clemencia y compasión para abogar por estos venezolanos, que son los seres más vulnerables y delicados de la crisis económica que estamos atravesando. La única noticia que tenemos de los "logros" del Ministerio de Salud, es que una de sus cabecillas se "forró" de plata, haciendo sus negocios a costa de la vida, el dolor y el dinero de todos los venezolanos.