Viernes 15 de agosto de 2014 12:00 AM Todos conocemos la historia del Cirineo: Un hombre común y corriente que fue empujado y obligado a cargar la cruz condenatoria de Cristo, nada menos que el Dios de los cristianos. Fue un encuentro que, aunque prácticamente no contribuyó en nada a aliviar los tormentos físicos del reo, sí supuso un cambio de vida en el Cirineo, que abandonó la superstición mítica de los romanos y abrazó junto a sus hijos la fe cristiana.
¡Acompáñame a recorrer nuestro tiempo con sentido crítico y positivo! Mercedes Malavé