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Mostrando las entradas con la etiqueta ética política

POLÍTICA Y REDENCIÓN

Quisiera hacer dos consideraciones muy breves a propósito del binomio que encabeza este artículo. Hay un documento del Concilio Vaticano II llamado la “Dei Verbum”. En él se afirma que la redención del género humano se llevó a cabo mediante hechos y palabras intrínsecamente relacionados: cada uno de los hechos confirman y cumplen las palabras reveladas y, a su vez, las palabras confirman y esclarecen los hechos que hicieron posible la salvación de los hombres. Es una descripción que puede aplicarse perfectamente a la política, disciplina que consiste, esencialmente, en el ejercicio de acciones y discursos intrínsecamente relacionados. El político convoca a las mayorías para algo: sus palabras mueven a la acción y deben encarnar un proyecto específico. Si esto es así, entonces, la política participa, de alguna manera, en la misión redentora y liberadora de los pueblos. 

Con el temple del bambú

De la sabiduría oriental nos llega este proverbio: “Sé fuerte y flexible como el bambú que se dobla pero no se parte”. El roble, que se caracteriza por su gran robustez y firmeza, no es capaz de resistir los embates de una fuerte tempestad, sino el bambú que, por su gran flexibilidad puede doblarse sin partirse y mucho menos arrancarse de raíz. De nada sirve ser duro y estático si tarde o temprano nos quebramos o desarraigamos. Pasada la tormenta, sólo queda en pie el bambú delgado y liviano que, vacío de sí mismo, mantuvo firmes sus raíces a pesar de la tormenta.

Te lanzo un grito lleno de amor

“Te lanzo un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú mismo. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo” .  Juan Pablo II (paráfrasis)

¿Por qué milito en un partido político?

Para no caer en romanticismos ni demagogias habría que dar una respuesta apegada a la definición, con el riesgo de resultar chocante a la que parece ser la mentalidad dominante contemporánea: Milito en un partido político porque aspiro al poder público. De hecho, la definición de Giovanni Sartori es precisa al respecto: un partido es “cualquier grupo político que se presenta a elecciones y que puede colocar mediante ellas a sus candidatos en puestos públicos”.