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Mostrando las entradas con la etiqueta crisis valores

El desprecio por la ética

Hace una semana escribía que el desprecio por la lógica oculta el desprecio por la verdad. Ahora quiero hablar de la ética y su desprecio, que esconde el menosprecio por la libertad, un don maravilloso que tenemos los seres humanos.

Nuestra motivación originaria

Dice Gutenberg Martínez que “la motivación originaria es, sigue siendo, nítida: la insatisfacción espiritual que resuena en el fondo de la conciencia humana ante la saturación de propuestas meramente materialistas que conducen a la deshumanización. Una insatisfacción que mueve a la reacción ante la injusticia social, pero también frente a la pretensión de reducir la grandeza de la condición humana en un destino mediocre, carente de trascendencia. La identidad socialcristiana se construye alrededor de una certeza y una voluntad: la certeza de que existe alternativa al individualismo, al egoísmo, al utilitarismo y, en definitiva, a la mediocridad; la voluntad de crear espacios para la presencia, la participación, la militancia y la influencia de los socialcristianos en la vida pública y en el escenario político”. 

Te lanzo un grito lleno de amor

“Te lanzo un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú mismo. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo” .  Juan Pablo II (paráfrasis)

Mujer y porvenir en Venezuela

Temblamos de pavor cuando o í mos a esas voces sabias del pa í s decir que la crisis de Venezuela, mucho m á s que una crisis pol í tica o econ ó mica, es una crisis moral. Es pavoroso porque, aun sumando todos nuestros esfuerzos en la b ú squeda de una soluci ó n pac í fica, constitucional y electoral para recuperar la democracia, parece que nos quedamos cortos a la hora de dar con la soluci ó n a los problemas. Notamos la magnitud de esta crisis en todas partes: delincuencia, droga, embarazo adolescente, aborto, alta tasa de divorcios, fraudes, estafas, narcotr á fico, prostituci ó n creciente, deserci ó n escolar, intolerancia, conducta violenta en las calles, lenguaje soez, mentiras por doquier, etc. Sin duda, Venezuela est á sumida en una profunda crisis de valores que dif í cilmente resolveremos de la noche a la ma ñ ana; al contrario, si no acertamos en el rumbo puede que, con todo y democracia, empeoremos. El caso europeo es elocuente al respecto.