viernes 8 de agosto de 2014 12:00 AM Allá por los años de liceo aprendimos las características de los seres vivos: que son capaces de automovimiento (crecen, se reproducen), que tienen órganos, que realizan operaciones internas, tales como la digestión, la fotosíntesis, la respiración, etc. En definitiva, un ser vivo es una unidad compleja, con procesos que se complementan y exigen mutuamente. La muerte se define como la descomposición de esa unidad vital que hace posible el funcionamiento de todo el conjunto como un único ser. Si se parte una piedra en dos trozos, se tienen dos piedras; pero si se parte un perro en dos, resultan dos pedazos de un cadáver.
¡Acompáñame a recorrer nuestro tiempo con sentido crítico y positivo! Mercedes Malavé