Acabo de leer el último informe presentado por la comisión de derechos humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, titulado “Que no quede rastro: El ocultamiento de evidencia médica y legal en el marco de manifestaciones y detenciones”. Recoge una serie de datos que reflejan las intenciones del Estado venezolano de borrar toda evidencia de las reiteradas violaciones a los derechos humanos de los detenidos por manifestaciones a partir de febrero de 2014. Es una indagación aterradora que deja imágenes bien grabadas en el lector.
¡Acompáñame a recorrer nuestro tiempo con sentido crítico y positivo! Mercedes Malavé