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FA: aFAbilidad

Ahora le toca a la nota Fa. Con un poco de trampa -digamos que en FA sostenido- podemos considerar esa gran virtud de la afabilidad, conocida también como el hábito que hace posible la sana convivencia.

MI: Misericordia

Sólo un elenco aleatorio como éste, inspirado en las notas musicales, puede incluir la misericordia entre las primeras virtudes humanas. Se trata de una cualidad que atribuimos, por lo general, sólo a Dios.

RE: Responsabilidad

Antes de pasar a la segunda nota musical, una última imagen que puede ayudar a comprender el alcance del dominio de sí es la del pájaro colibrí.

Virtudes en clave de Sol. DO: Dominio de sí

Siguiendo la imagen de mi entrada anterior, podemos analizar algunas virtudes fáciles de recordar según el curso de las notas musicales en clave de sol:  DOminio de sí REsponsabilidad MIsericordia aFAbilidad SOLidaridad LAboriosidad SInceridad DOnación

Cuando se afinan los instrumentos

Yo no sé de música pero cuando voy a un concierto de orquesta, uno de los momentos que me resultan más excitantes es cuando todos los músicos comienzan a afinar sus instrumentos. Son minutos de expectación, de relajamiento y de concentración a la vez. Cada uno está metido en su artefacto musical: lo toca, lo escucha, lo vuelve a tocar, sin que le perturbe el ruido que hay a su alrededor.

El dilema ético del súper héroe

Allí están los súper héroes . Todos nos hemos entretenido con sus hazañas en su inevitable misión de salvar el mundo. Los súper héroes son los garantes del bien, de la justicia, de la libertad. A ellos se les confía la salvación de la Humanidad. Debido a su gran misión estos personajes cuentan con sobradas habilidades y con dotes extraordinarias, tales como volar, ser más fuertes de lo normal, tejer telas de araña, ser elásticos, invisibles, cambiar la forma de su cuerpo, etc. En fin, cada uno tiene su súper héroe favorito.

Si las palabras tuvieran rostro

Sartre , el filósofo existencialista y pesimista más influyente del siglo XX, se lamentaba en su obra  La Nausea de una realidad que experimentamos a diario, y que a nosotros -menos pesimistas quizás- también puede llegar a repugnarnos: la inmensa vulnerabilidad de las palabras.