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El desprecio por la lógica

Los griegos inventaron el método y la lógica como consecuencia de su amor a la verdad. Repito esta idea porque me parece importante: tanto la lógica como el método son instrumentos al servicio de la verdad, pero sin ellos es muy difícil, prácticamente imposible, alcanzarla. Por eso, despreciar la lógica equivale a mostrar desinterés o desprecio por la verdad.

Con el temple del bambú

De la sabiduría oriental nos llega este proverbio: “Sé fuerte y flexible como el bambú que se dobla pero no se parte”. El roble, que se caracteriza por su gran robustez y firmeza, no es capaz de resistir los embates de una fuerte tempestad, sino el bambú que, por su gran flexibilidad puede doblarse sin partirse y mucho menos arrancarse de raíz. De nada sirve ser duro y estático si tarde o temprano nos quebramos o desarraigamos. Pasada la tormenta, sólo queda en pie el bambú delgado y liviano que, vacío de sí mismo, mantuvo firmes sus raíces a pesar de la tormenta.

Carisma y Jerarquía

A la gloriosa JRC  Acabo de leer una entrevista de Hugo Prieto al artista plástico Nelson Garrido (Premio Nacional de Artes Plásticas, 1991). El título del artículo es “Aquí hay una gran memoria para olvidar”, sin embargo, no es de la memoria, precisamente, de lo que voy a tratar, sino de otro tema que aparece recurrentemente en la entrevista: la rebeldía, la subversión y la revolución. 

Nuestra motivación originaria

Dice Gutenberg Martínez que “la motivación originaria es, sigue siendo, nítida: la insatisfacción espiritual que resuena en el fondo de la conciencia humana ante la saturación de propuestas meramente materialistas que conducen a la deshumanización. Una insatisfacción que mueve a la reacción ante la injusticia social, pero también frente a la pretensión de reducir la grandeza de la condición humana en un destino mediocre, carente de trascendencia. La identidad socialcristiana se construye alrededor de una certeza y una voluntad: la certeza de que existe alternativa al individualismo, al egoísmo, al utilitarismo y, en definitiva, a la mediocridad; la voluntad de crear espacios para la presencia, la participación, la militancia y la influencia de los socialcristianos en la vida pública y en el escenario político”. 

Te lanzo un grito lleno de amor

“Te lanzo un grito lleno de amor: Vuelve a encontrarte. Sé tú mismo. Descubre tus orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron gloriosa tu historia y benéfica tu presencia en los demás continentes. Reconstruye tu unidad espiritual, en un clima de pleno respeto a las genuinas libertades. Da al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. No te enorgullezcas por tus conquistas hasta olvidar sus posibles consecuencias negativas. No te deprimas por la pérdida cuantitativa de tu grandeza en el mundo o por las crisis sociales y culturales que te afectan ahora. Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de progreso para el mundo” .  Juan Pablo II (paráfrasis)

Un divorcio que urge reconciliar: la Fe y la Razón

Con los terribles hechos ocurridos en París, veremos centuplicarse la industria armamentista y los entrenamientos militares, policiales y de inteligencia en el mundo. Estamos en guerra. Uno podría pensar que Occidente sólo  exige defender el respeto a la persona humana y a sus libertades individuales; porque ése es el gran logro de la cultura occidental, cristiana. La barbarie invade, ataca, saquea y destruye, para luego reconocer que el único modo posible de Vivir es en libertad y respeto a las decisiones y opiniones ajenas. Somos hijos de pueblos bárbaros pero humanizados... he ahí la diversidad de razas y culturas en occidente.

La corrupción en su justa dimensión

Seamos sensatos:  La corrupción no conoce color político; no es un asunto ideológico sino moral. La corrupción es un cáncer social que afecta principalmente a los más pobres, aunque raras veces ellos son conscientes de sus efectos. Se trata de un flagelo mundial que existe donde haya hombres y mujeres egoístas, mediocres y ambiciosos a la vez. La corrupción es tan antigua como los crímenes, la mentira, la soberbia y la vanidad; es anterior a cualquier modelo económico o sistema político. Del emperador Moctezuma II, y de otros grandes emperadores decadentes de antiguas civilizaciones, se conoce su escandaloso caudal producto de la explotación del pobre y de sus prácticas  mal habidas .