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El miedo a equivocarse

Temeroso de no saber expresarse bien en italiano, una de las primeras palabras de Juan Pablo ll en el balcón de la basílica de San Pedro fue: “si me equivoco me corrigen”, y poco después lanzó esa máxima que quedó para la posteridad “no tengan miedo”. Dos ideas que resumen su pontificado, ejerciendo el mando de la Iglesia Católica, sin miedo y con apertura, corrigiendo lo que hubiese que corregir. Sobran testimonios que ilustran ambas cualidades del pontífice.

El verdadero Guaidó Challenge

El gobierno perdió el discurso vanguardista y prometedor hace rato; se quedó sin oferta innovadora, se les rayó el disco hasta el punto de que no suena más. Recurren a los ejercicios militares casi que en sustitución de los mítines políticos. Están en su último sueño o pesadilla dorada: rodeados de milicianos y soldaditos hambrientos. Sólo se ocuparon de politizar las FFAA y ahora se quedaron sin el chivo y sin el mecate. Es realmente denigrante el estado de burda partidización de los militares. Sin embargo, persisten los llamados a la paz, a la amnistía, a la defensa de la Constitución respaldada por Hugo Chávez.

La misión de la democracia cristiana

No solo una corriente democrática ha recibido el apelativo de cristiana en determinado momento y situación histórica sino también diversas formas políticas de la Edad Media hasta llegar al Sacro Imperio, la monarquía y algunas formas de vida comunitaria modernas, como por ejemplo las reducciones jesuiticas en el sur de América. En realidad, toda la civilización occidental está impregnada de los valores del cristianismo. La sabiduría griega, con todo su desarrollo filosófico y humanístico, se hubiese quedado literalmente en el tintero de la historia o en los escombros del imperio romano si no hubiese sido rescatada por los evangelizadores cristianos y difundida por todo el mundo conocido.

La esperanza del venezolano

Voy a traer un hecho histórico para sacar de allí alguna conclusión sobre la esperanza del venezolano. En el año 410 ocurrió el saqueo de Roma. Un acontecimiento sin precedente que golpeó fuertemente la conciencia cristiana. ¿Cómo es posible que Roma, la ciudad donde reposan los restos de los grandes apóstoles san Pedro y san Pablo, donde se adora al verdadero Dios, haya caído en manos de hombres sin escrúpulos, sin religión? Los romanos, por su parte, sostenían que todas las desgracias habían sobrevenido al Imperio desde que se hizo cristiano: “sí adorásemos a los dioses y diosas del imperio no habríamos sucumbido bajo el poder de los bárbaros”.

POLÍTICA Y REDENCIÓN

Quisiera hacer dos consideraciones muy breves a propósito del binomio que encabeza este artículo. Hay un documento del Concilio Vaticano II llamado la “Dei Verbum”. En él se afirma que la redención del género humano se llevó a cabo mediante hechos y palabras intrínsecamente relacionados: cada uno de los hechos confirman y cumplen las palabras reveladas y, a su vez, las palabras confirman y esclarecen los hechos que hicieron posible la salvación de los hombres. Es una descripción que puede aplicarse perfectamente a la política, disciplina que consiste, esencialmente, en el ejercicio de acciones y discursos intrínsecamente relacionados. El político convoca a las mayorías para algo: sus palabras mueven a la acción y deben encarnar un proyecto específico. Si esto es así, entonces, la política participa, de alguna manera, en la misión redentora y liberadora de los pueblos. 

La indisciplina

Continuando con estas reflexiones seriadas, le toca el turno a la indisciplina. En nuestro país existen tantas obras sin concluir, tantos proyectos sin ejecutar y tantas ideas geniales sin iniciar, que uno tiende a pensar que tenemos un problema de disciplina.

El desprecio por la ética

Hace una semana escribía que el desprecio por la lógica oculta el desprecio por la verdad. Ahora quiero hablar de la ética y su desprecio, que esconde el menosprecio por la libertad, un don maravilloso que tenemos los seres humanos.