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Ni optimismo dulzón ni pesimismo "amargón"

Mañana celebramos un nuevo aniversario de la marcha al Cielo de San Josemaría Escrivá. Recuerdo que a este mismo propósito escribí el año pasado  "Ni votos, ni botines ni botones: Virtudes!" . Ahora me parece oportuno hablar del optimismo que caracterizó la vida de este Santo que un día escribió:

No es difícil hablar mal sino del mal

Acabo de terminar el libro Eichmann en Jerusalén de la conocida filósofa política alemana Hannah Arendt . Su lectura no se me ha hecho fácil tanto por la complejidad temática como por la abundancia de descripciones, datos históricos, interpretaciones políticas, etc. No obstante, he encontrado algunas ideas muy enriquecedoras que espero compartir en este artículo .

Los bienes raíces no son tan radicales como los bienes relacionales

¡Los buenos maestros despiertan tantos estímulos en quienes los escuchan! Admiración, deseos de saber más, entusiasmo por la ciencia y por la sabiduría... Es lo que me ocurre cada vez que escucho al Profesor Pierpaolo Donati , sociólogo italiano de la Universidad de Boloña. Amante de las sociedades y de las culturas, el maestro nos previene contra una mentalidad demasiado pendiente de los bienes materiales y muy poco ocupada en los bienes relacionales que son la base, y el alma, de la vida social.

El humanismo de Alfonso Reyes llegó a buen puerto

Acabo de finalizar la interesante aventura de hacer una tesis doctoral. Me llevó unos cinco años, aproximadamente, enfocar desde el punto de vista del humanismo occidental la obra de Alfonso Reyes (1889-1959) ,

Un genio oriental que captó el alma de la cultura occidental

De nuevo en la Ciudad Eterna, nunca se sabe con qué maravilla te vas a quedar boquiabierta. Alrededor de la Semana Santa se congrega un buen grupo de universitarios de los cinco continentes para participar en el Congreso Internacional UNIV 2012 , que llevó por título, este año, "La fuerza de la belleza" .

Entre el narcisismo de la apariencia y la verdadera transparencia

The Economist promovió recientemente un interesante debate en torno a las redes sociales. El leit motiv de   la discusión era: "Nosotros creemos que la sociedad se beneficia cuando compartimos información personal en la web" .

El efecto Popeye y la brújula del comportamiento

Tú culpable. Yo inocente.   Últimamente vengo maravillándome de la capacidad que tenemos   de señalar al culpable.   Los pobres culpan a los ricos, los ciudadanos culpan a los políticos, los hijos culpan a los padres, los alumnos a los maestros. Y viceversa: los pobres son culpados por los ricos en su pobreza; los políticos culpan de sumisos, apáticos y desorganizados a la sociedad civil -aunque no lo dicen por razones obvias, menos aún en período electoral-; los padres dicen que ya lo han hecho todo por sus hijos, que allá ellos. En fin, los maestros parecen creerse, en ocasiones, la mata de la inocencia.